
«Hogar nuevo. Oficialmente mudados», escribió La China en su cuenta de Instagram, donde también figura la ubicación: «Istanbul, Turkey«. Con este posteo, la actriz Eugenia “La China” Suárez y el futbolista Mauro Icardi confirmaron su mudanza a una nueva casa en Estambul.
Hace diez años, esta espectacular ciudad de Turquía despertaba el interés de muchos a través de las telenovelas turcas que llegaban a las pantallas argentinas (Las mil y una noches; Ezel o Secretos, nadie es inocente). Hoy, el culebrón de estos tiempos con las idas y vueltas de personajes como Wanda Nara, Icardi y La China, nos llevan, una vez más, a este destino apasionante.
Desparramada entre dos continentes, Estambul es una ciudad de propuestas infinitas. Podés ir una y mil veces que siempre habrá algo nuevo para ver y hacer, entre el movimiento de sus calles, los mercados, los puentes y las mezquitas; las vistas emblemáticas del Estrecho del Bósforo y el Cuerno de Oro; la atrapante peatonal Istiklal, la plaza Taksim y la bella Torre de Gálata.
Aquí algunos imperdibles para conocer o volver a ver.
Una cerca de la otra, la Mezquita Azul y Santa Sofía son dos imprescindibles para conocer en Estambul.
La Mezquita Azul es de 1617. Es la última gran mezquita del período clásico otomano y su nombre es Sultanahmet Camii -porque el sultán Ahmed la mandó a construir en 1609-, pero se la conoce como Mezquita Azul por los más de 20.000 azulejos provenientes de Iznik que decoran la cúpula y la parte superior.
Enfrente, separada por un jardín, está Santa Sofía (también Ayasofya o Hagia Sophia, que significa “sabiduría divina”). Fue catedral católica, mezquita durante cinco siglos y en 1935 se convirtió en museo.
En 2020, el presidente turco Erdogan la reconvirtió nuevamente en mezquita.
Otra imperdible es la mezquita de Suleymaniye, la más grande de todas las mezquitas de Estambul. Se construyó entre 1550 y 1557 y se la considera uno de los mayores logros de Solimán I, «El Magnífico»
En todos los casos, para ingresar hay que sacarse los zapatos y las mujeres deben cubrirse la cabeza. En caso de que la ropa no sea adecuada para ingresar -jeans ajustados, hombros descubiertos- en el lugar le darán lo necesario a los visitantes para ponerse encima e ingresar a conocer.
Un lugar muy curioso para conocer: una construcción bajo tierra que mandó a hacer Justiniano I en el siglo VI, para conservar el agua que serviría para abastecer su Palacio y otros edificios en caso de ataques que destruyeran el acueducto.
El lugar es imponente y parece una iglesia subterránea con sus 336 columnas de 9 metros de alto. Para prestar atención: en las bases de dos columnas está la cabeza de Medusa.
Esta es la más grande de las 60 cisternas construidas en la ciudad.
Los bazares de Estambul son imperdibles por la cantidad de tiendas, los productos que venden, el intercambio, la experiencia.
El Gran Bazar, construido por orden del sultán Mehmed II en 1461, es un laberinto de tiendas y pasillos cubiertos y al aire libre. Se venden desde dulces y camisetas de fútbol hasta joyas y alfombras. Se escuchan todos los idiomas y hay que aprender a regatear.
Tiene 4.000 tiendas y 18 puertas laterales. Dicen que cada día -y según la época- pueden pasar por el lugar entre 300.000 y 500.000 personas.
El Bazar de las Especias (también llamado Mercado Egipcio porque en otros tiempos las especias se traían desde Egipto), es un mercado turístico con puestos que ofrecen tés, cafés y dulces y todas las especias que uno pueda imaginar.
Hay frutos disecados, enormes pilas de nueces, castañas y almendras y lokum, los típicos dulces locales.
Este antiguo palacio fue la residencia de sultanes otomanos, y ahora evoca siglos de grandeza imperial.
Tiene bellos jardines, espectaculares vistas al Bósforo y una historia muy atractiva.
El museo exhibe desde reliquias sagradas hasta vestimentas que reflejan el lujo con el que vivían los emperadores otomanos.
Hay mucho más para ver en la ciudad, pero finalizamos aquí con una visita vinculada a la pareja de La China e Icardi, ya instalada en Estambul: el club turco Galatasaray, que abre a los visitantes los martes, miércoles, jueves, viernes, sábados y domingos de 10 a 17. La entrada incluye visitas al museo y al estadio y cuesta US$ 12 por persona.


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