30 de noviembre de 2025

De Mozart a Frida Kahlo: seis casas-museo imperdibles


Pisar los mismos escalones que ellos subían a diario, leer las cartas privadas que escribieron, contemplar el escritorio donde plasmaron obras inmortales… ¿Qué es lo que nos atrae al visitar las casas donde vivieron las figuras más admiradas?

¿Será la curiosidad por saberlo todo: dónde dormían, qué comían, cómo era la cotidianidad de personas tan geniales? ¿O habrá también algo inspirador entre sus pinceles y plumas, entre sus libros e instrumentos musicales?

“Descubrí la persona detrás del artista”, prometen siempre en las históricas viviendas convertidas en museos, que albergan desde anteojos y toda clase de objetos personales hasta retratos, fotos y muebles originales.

A continuación, recorremos seis casas en las nacieron, crecieron y/o terminaron sus días algunas de las personalidades más influyentes de la historia.

1) La Casa Azul de Frida Kahlo, Ciudad de México

El dolor de Frida Kahlo (1907-1954), su genialidad, su autenticidad y su legado, todo es palpable entre los muros azules.

La gran pintora vivió en esta casa del barrio Coyoacán, en la Ciudad de México, desde 1929 hasta el final de sus días, primero con su familia y, años más tarde, junto a Diego Rivera.

Precisamente, Frida y Diego quisieron dejar su hogar como museo para el disfrute de todos, después de haber hospedado a intelectuales y artistas como León Trotsky (fue amante de Frida y vivió allí por un tiempo), André Breton, Edward Weston, Sergei Eisenstein y José Clemente Orozco, entre muchos otros.

En 1958, el lugar fue inaugurado como Casa-Museo.

En la Casa Azul y sus jardines se exponen objetos personales y pinturas de ambos artistas, así como esculturas precolombinas, fotografías, documentos, libros y muebles que conformaron un ambiente inspirador para Frida.

Aquí ella creó muchas de sus obras, como Viva la vida y Frida y la cesárea.

La cama con el espejo de Frida, en el que se veía para retratarse después del accidente. Foto ShutterstockLa cama con el espejo de Frida, en el que se veía para retratarse después del accidente. Foto Shutterstock

El recorrido por la casona propone conocer la “Recámara de la artista”, donde todas las miradas se centran en la cama con el espejo encima: su madre lo mandó a colocar para que ella pudiera retratarse durante los nueve meses que tuvo que permanecer inmóvil, postrada, después de su gravísimo accidente.

Porque la vida de Frida dio un vuelco en 1925, cuando el bus en el que viajaba fue arrollado por un tranvía: tuvo que someterse a 32 cirugías ante las numerosas fracturas y heridas que la afectaron toda la vida.

En el “Estudio” se exhibe el caballete que Rockefeller le regaló. Y mientras las muletas, los corsés, las medicinas y hasta las cartas son testimonios demoledores de su sufrimiento, los vestidos, adornos y joyería hablan de una Frida más coleccionista y amante de la belleza.

Típica de las construcciones antiguas mexicanas y con predominio del amarillo, la “Cocina” refleja cómo era la vida cotidiana en su casa.

La colorida cocina de Frida, en Ciudad de México. Foto ShutterstockLa colorida cocina de Frida, en Ciudad de México. Foto Shutterstock

El museo guarda documentos, fotografías y publicaciones que fueron cuidadosamente clasificados y digitalizados. Y también ofrece exposiciones temporales, un jardín con mucha personalidad, una cafetería y una tienda de regalos.

La Casa Azul se encuentra en la calle Londres 247, abre de martes a domingo de 10 a 18 (miércoles, de 11 a 18), y la entrada cuesta 320 pesos mexicanos (US$ 17).

Al partir, leemos lo que expresó sobre Las dos Fridas: «Juzgo que no es sino la representación de la soledad. Es decir, recurrir a mí misma buscando mi propia ayuda”.

2) Museo Sigmund Freud, Viena

Le dicen “la cuna del psicoanálisis”. Porque esta casa de Viena, en Austria, fue la residencia y el consultorio de Sigmund Freud (1856-1939) durante casi medio siglo.

En la calle Berggasse 19, las habitaciones se encuentran en su distribución original y la exposición permanente presenta la vida y obra de Sigmund y su hija Anna, así como detalles biográficos sobre la historia familiar.

Manuscritos, fotografías y objetos personales ilustran las distintas etapas de la trayectoria profesional del famoso neurólogo, padre del psicoanálisis y uno de los intelectuales más importantes del siglo XX.

El museo tomó la decisión de dejar vacío el lugar donde estaba el famoso diván en el consultorio de Freud, quien se lo llevó a Londres cuando huyó de la persecución nazi en 1938.

La residencia y consultorio de Freud, convertidos en museo, en Viena. Foto ShutterstockLa residencia y consultorio de Freud, convertidos en museo, en Viena. Foto Shutterstock

En una instalación de realidad aumentada se explica la historia del diván ausente, permitiéndoles a los visitantes “verlo” con sus celulares en su posición original a través de una imagen en 3D.

Las habitaciones contiguas de la hija, donde vivía y ejercía, están dedicadas a su labor de combinar el psicoanálisis y la pedagogía. Ella fue quien apoyó la creación del museo a principios de la década de 1970 y donó, entre otras cosas, el mobiliario de la sala de espera.

El diván del consultorio de Freud se puede ver con realidad aumentada. Foto ShutterstockEl diván del consultorio de Freud se puede ver con realidad aumentada. Foto Shutterstock

El museo abre todos los días de 10 a 18, excepto los martes. La entrada cuesta 15 euros; € 9,50 para estudiantes menores de 27 años; € 5,50 para menores de 18 y gratis para menores de 12.

3) Casa Natal de Shakespeare, Stratford-upon-Avon

Todo el pueblo Stratford-upon-Avon, en Inglaterra, gira en torno a la figura de William Shakespeare (1564-1616).

Y desde hace siglos, la Casa Natal del enorme dramaturgo se convirtió en una atracción imperdible tanto para los británicos como para los viajeros de todo el mundo.

Acerca de la casa de Henley Street, John Shakespeare, el padre de William, vivió y trabajó como guantero hasta que en 1568 se convirtió en alguacil mayor. Se casó con Mary Arden hacia 1557 y William fue el tercero de sus ocho hijos pero sus dos hermanas mayores fallecieron en la infancia.

A los 18 años, William se casó con Anne Hathaway y la joven pareja y sus hijos siguieron viviendo allí o en la pequeña casa de campo contigua. En 1601 William heredó la vivienda tras la muerte de su padre y el resto de la propiedad familiar se arrendó y se convirtió en una posada llamada Maidenhead. Posteriormente, cambió su nombre a Swan and Maidenhead Inn, la cual funcionó hasta 1846.

Si bien su carrera lo llevó a Londres, Shakespeare siempre conservó el espíritu de chico de campo y volvía para visitar a su familia, usar su biblioteca y escribir.

Para salvar su Casa Natal, en 1847 se inició una campaña pública con el apoyo de Charles Dickens y la propiedad fue adquirida en una subasta por el Comité Shakespeare. Desde entonces el Patronato del Lugar de Nacimiento de Shakespeare se encarga de su conservación.

La casa abre todos los días de 10 a 16. La entrada cuesta 25 libras esterlinas; chicos de 3 a 17 años, 12,50 libras.

4) La Casa Natal de Mozart, Salzburgo

El número 9 de la Getreidegasse, en Salzburgo, Austria, fue el hogar de la familia Mozart entre 1747 y 1773. En la tercera planta de esta vivienda nació Wolfgang Amadeus Mozart el 27 de enero de 1756, convirtiendo al edificio en uno de los museos más visitados del mundo.

En su icónica fachada amarilla se lee Mozarts Geburtshaus (Lugar de nacimiento de Mozart), y las habitaciones originales exhiben instrumentos históricos, documentos, retratos y objetos personales del compositor.

Entre las piezas más valiosas de Mozart (1756-1791) se destacan el violín que tocó en su infancia y el clavicordio, ambos donados a la Fundación Internacional Mozarteum por la viuda y los hijos del músico.

En la parte posterior de la casa se recrea una vivienda de época, con muebles y utensilios cotidianos.

En tanto, la segunda planta está dedicada a “Mozart en el teatro”, con maquetas que muestran la evolución de la interpretación de sus óperas.

Pintada de amarillo, la casa donde nació Mozart en Austria. Foto ShutterstockPintada de amarillo, la casa donde nació Mozart en Austria. Foto Shutterstock

Muy cerca, en Makartplatz 8, se encuentra la Residencia Mozart, donde vivió entre 1773 y 1780. Gravemente dañada durante la Segunda Guerra Mundial, fue reconstruida y hoy conforma el “Circuito Mozart”.

La Casa Natal abre todos los días de 9 a 17.30. Le entrada cuesta 15 euros y hay un billete combinado (para ingresar también a la Residencia) por 23 euros.

5) Casa de Jane Austen, Hampshire

En el año del 250° aniversario del nacimiento de la novelista británica Jane Austen (1775-1817), su último hogar de Hampshire, en Inglaterra, atrae más admiradores de todo el mundo que lo habitual.

Se trata de una inspiradora casa en el pueblo de Chawton, donde la famosa autora vivió durante sus últimos ocho años y floreció su genio: aquí publicó, escribió y/o revisó sus seis novelas más aclamadas Sentido y sensibilidad, Orgullo y prejuicio, Mansfield Park, Emma, La Abadía de Northanger y Persuasión.

Convertida en museo, la Casa de Jane Austen alberga una colección inigualable, desde las primeras ediciones de sus libros, muebles y pinturas hasta artículos domésticos.

Al mismo tiempo, los visitantes pueden descubrir cartas personales de Jane, joyas, retratos y la pequeña mesa donde escribía las novelas. Además, tiene un jardín muy agradable.

La historia de la casa se remonta unos 500 años atrás, cuando se construyó una vivienda de madera con techo de paja para usarla como casa de campo y luego como posada de diligencias.

En 1769, fue adquirida por la familia Knight, parientes lejanos de los Austen, y pasó a formar parte de su finca de Chawton, ocupada por el alguacil. Al no tener hijos, los Knight nombraron a Edward, hermano de Jane, como su heredero.

En 1809, Edward les ofreció a su madre y hermanas esta casa, adonde se mudaron junto a su amiga Martha Lloyd, formando un hogar femenino confortable.

En 1817, tras un período de mala salud, Austen dejó Chawton para buscar tratamiento médico en Winchester y allí falleció meses después.

Trajes de época en la casa de Jane Austen, Inglaterra. Foto ShutterstockTrajes de época en la casa de Jane Austen, Inglaterra. Foto Shutterstock

En 1940, Dorothy Darnell, vecina de la localidad, fundó la Sociedad Jane Austen con el objetivo de salvar la casa y un benefactor, el Sr. T. E. Carpenter, la compró y la donó. Fue inaugurada como museo en 1949 y es considerado uno de los sitios literarios más importantes del mundo.

El museo abre de miércoles a domingo, de 10 a 17. Al comprar la entrada (15 libras esterlinas) se convierte automáticamente en pase anual. Hay que reservar con antelación ante la demanda y el límite de visitantes diarios, ya que las salas son pequeñas.

6) Casa Museo Rembrandt, Amsterdam

En pleno centro de Ámsterdam, esta casa-museo de tres pisos permite experimentar cómo vivió el pintor Rembrandt van Rijn (1606-1669), el gran exponente del Siglo de Oro neerlandés.

Ubicada en Jodenbreestraat 4, reabrió en 2023 incorporando cinco nuevos espacios, entre ellos un ático de grabados y una tercera sala de exposiciones.

Una visita multimedia hace cobrar vida al siglo XVII: uno puede seguir la historia del artista, desde su llegada desde Leiden como creador ambicioso hasta su salida forzada por las deudas.

Los materiales y pigmentos con los que se trabajaba en la época de Rembrandt.  Foto ShutterstockLos materiales y pigmentos con los que se trabajaba en la época de Rembrandt. Foto Shutterstock

En la casa se realizan demostraciones gratuitas de pintura y grabado, enseñando los materiales que utilizaba en aquellos tiempos. Y también hay actividades familiares, talleres de dibujo y una audioguía para niños a partir de seis años.

Para completar la visita, se ofrecen paseos por las calles históricas de la capital de Países Bajos o un crucero por los canales relacionados con su vida.

La cocina con mobiliario de época en la Casa-Museo de Rembrandt. Foto ShutterstockLa cocina con mobiliario de época en la Casa-Museo de Rembrandt. Foto Shutterstock

El museo abre todos los días desde las 10. La entrada cuesta 21,50 euros; menores de 6 a 17 años, 8 euros. Incluye la visita multimedia en distintos idiomas.



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